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viernes, 9 de agosto de 2013

En el planeta de los simios

 
Fotograma de El planeta de los simios
de Franklin J. Schaffner

 
CUARTO CRECIENTE
Diario de León. Jueves 8 de agosto de 2013 

"Debe existir algo mejor que el hombre en el Universo", le decía el personaje que interpretaba Charlton Heston a uno de sus compañeros de misión, al comienzo de El planeta de los simios, para explicarle la razón por la que había renunciado a vivir en la Tierra y se había convertido en astronauta.

Y les recuerdo, por si acaso, que en aquella película de Franklin J. Schaffner basada en la novela de Pierre Boulle los humanos eran los animales salvajes y los monos los seres civilizados.

Leo que los miembros de Los Ángeles del Infierno, la banda de moteros alemanes detenida estos días en Mallorca, encerraban en jaulas para perros a las mujeres que secuestraban, prostituían y usaban como correos de dinero negro.

Leo que en León, la Policía interviene en un caso de violencia de género cada dos días.

Y leo que en Ponferrada, la Policía ha detenido a cuatro hombres por maltratar a sus parejas durante el mes de julio.

Y veo en la televisón que un hombre con orden de alejamiento ha asesinado a martillazos a su pareja, con la que había tenido cuatro hijos. O que los pederastas se organizan en redes para abusar de los niños.

Y me entero de que unas inmigrantes que viajaban en una patera cerca de Melilla han amagado con arrojar al mar a sus hijos para que la Guardia Civil no las interceptara. Así de desesperadas estaban.

Entonces pienso que, en algunos aspectos, los simios deben estar más avanzados que nosotros. Me cuesta imaginar a un oragután que le quite la vida a una hembra de su especie por celos. A un mono que mate a sus crías por venganza. O a un chimpacé que, huyendo de los leones, use a su camada como escudo para ponerse a salvo en un árbol.

Y sí, ya lo sé, no se puede condenar a la raza humana porque entre nosotros vivan monstruos sin escrúpulos o individuos que no respetan a sus semejantes.

Sí, ya sé que el hombre también tiene luces. Pero las sombras, cuando aparecen, son tan negras que dan ganas de escudriñar entre las estrellas, por si hubiera un planeta mejor.

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